El virus amenaza con desencadenar una tormenta perfecta. «Lo que comienza como un ‘shock’ temporal y de falta de liquidez, se transforma en un problema de solvencia puede resultar más grave para pymes menos diversificadas y con menos recursos financieros. Esto genera todavía más desempleo (las pymes son intensivas en empleo), más caída en la renta disponible y nueva debilidad en la demanda agregada», advierte la escuela de negocios Esade en un reciente informe.

El alto porcentaje de los contratos temporales hace temer una sangría en el empleo cuando aún no se ha podido reabsorver la bolsa de paro heredada del estallido de la burbuja inmobiliaria. «Ahora hay mucho consumo porque la gente está comprando comida. Pero el consumo de coches, frigoríficos y bienes duraderos se resentirá ante el bajón de salarios, jornadas o inversiones. El paro va a aumentar, no hay duda. Y ese desempleo del 13% va a ser un suelo muy difícil de levantar con la desaceleración económica mundial, la guerra comercial, el Brexit y ahora el coronavirus que va a ser todavía peor. El círculo vicioso arranca», advierte el director de análisis económico del IE Business School, Rafael Pampillón.

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